martes, 9 de agosto de 2016

El recuerdo de Marnie



Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez

El recuerdo de Marnie  (Omoide no Mânî)  es una muestra  más de las excelentes películas  realizadas  por el  Studio Ghibli.   Con una animación  dotada de una belleza sorprendente, un diseño de personajes atractivos, escenarios vividos,  y una historia enigmática y ágil, la cinta, dirigida por Hiromasa Yonebayashi (director de Arrietty), es la forma más relevante de cerrar  las producciones del estudio japonés. Aunque el relato no es fácil de seguir,  y por momentos puede resultar confuso,  al final de la historia el espectador hilará  las dudas y confusiones que podrían existir.
            La solitaria Anna  no encuentra sentido a su vida cuando descubre que sus padres reciben una pensión por  haberla adoptado. Confundida y deprimida es enviada a Hokkaido, con los señores Pegg.  Un paradisiaco lugar capaz de atrapar a las mentes más alejadas. Ahí conoce a la bella Marnie, quien no sólo le brindará su amistad, sino le ayudará a entender sus orígenes y el sentido de la vida. Pero Marnie vive en la casa a la orilla del pantano y sólo se presenta ante su nueva amiga durante la noche. Confundida, Anna trata de entender la historia de Marnie, la relación con sus padres, su vida sentimental y todo ello plagado del misticismo que encierra la casa del pantano, abandonada de día y habitada de noche.

            Anna y Marnie, las dos jóvenes solitarias que viven en mundos paralelos, se fusionan para entenderse a sí mismas y crear una historia por demás atrayente, donde Anna dejará a un lado la apatía y el rencor dirigido a sus padres adoptivos,  pues en ella nace el deseo de comenzar a vivir.
            La historia de adolescentes escrita por la  inglesa Joan G. Robinson (When Marnie Was There), y adaptada a la pantalla grande por el estudio Ghibli,  es una muestra de cómo hacer animación de calidad. Lo sorprendente no es la historia en sí, sino la manera en que la técnica  le da vida a los personajes y a los escenarios, la forma en que la animación  hace parecer a todo aquello frente a nuestros ojos como si fuera real. Una obra de arte.
         ¿Y ustedes qué piensan? ¡Anímense a opinar!

The Plague Dogs, una forma de crítica



Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez

La fuerte crítica social, la tortura animal  en los laboratorios y la desinformación de los medios, son  los elementos principales, manejados en la cinta, que pueden   incomodar a algunos. Desconcierto, estrés, muerte, desesperación  y miedo, es lo que viven los  animales, objeto de investigación, a manos de los científicos en un laboratorio inglés. Ahí se encuentran  Rowf y Snitter:  el primero, ahogado y vuelto a resucitar una y otra vez, el segundo,  a quien le realizaron una lobotomía, tiene alucinaciones severas que le impiden establecer el límite entre lo real y lo fantástico.
 Un  día  ambos logran escapar del laboratorio,  sólo para descubrir que afuera el hambre y la muerte también los perseguirán.  En el campo conocen a Tod, un zorro rojo,  quien les ayudará a hacer menos insoportable su nueva experiencia de vida.   Pero al cazar ovejas, comienzan a ser buscados por los campesinos y un cazador contratado por el laboratorio. Éste muere al ser emboscado por los canes, al igual que un hombre cuya arma fue disparada accidentalmente por Snitter.  Los medios empiezan a alertar sobre los perros, quienes podrían esparcir las enfermedades a las que han estado expuestos (al menos así lo afirman los científicos), por lo cual el ejército se unirá a la persecución.  Pero Tod, decide dar la vida por sus amigos, y estos logran subir a un tren y descubrir  si más allá existe algo mejor.
            Dirigida por Martin Rosen, quien también funge como guionista, la cinta, con una historia lenta, posee un estilo de animación realista y una banda sonora irregular. Y aunque se basa en la obra de  Richard Adams, la película es poco atractiva y de momentos podría resultar tediosa.  Después de su aparición, en 1982, fue considerada una cinta fuerte y violenta por la temática tratada y no apta para todo público… ¡Anímense a opinar!


domingo, 24 de julio de 2016

Guardianes de Oz... ¿o de qué?

Por Cascarrabias

¡Hey! Espero que todos ustedes, lectores de este blog (más fieles que la porra del Cruz Azul), estén bien. Yo sí. Les cuento que decidí aprovechar que tengo acceso ilimitado a este blog para escribr una reseñita de una película animada mexicana que en su momento no pude reseñar porque las cosas que no me gustan me las voy pasando poco a poco (sin albur). Y, dado que mis amigos los Anima-Dos siguen en plan de vacaciones indefinidas, me haré cargopor un tiempo de algunos artículos. Espero que los Anima-Dos no se enojen y me corten la entrada al blog.
   En fin, como les decía, quiero comentar una película que Ánima Estudios estrenó el año pasado. Lo primero que debo confesar es que no fui al cine a verla, en parte por falta de tiempo, pero sobre todo, por falta de interés. No soy de los que se tragan el cuento ése de que para apoyar al cine mexicano hay que ir a pagar un boleto en taquilla. Creo que hay muchas formas de apoyar al cine mexicano, entre ellas, reseñar sus películas, aunque a algunos no les guste lo que uno dice.
   Como les decía, en su momento no vi "Guardianes de Oz" en el cine, me esperé a que saliera en DVD y por fin pude disfrutarla... bueno, verla. Lo que leerán a continuación quizá tenga que ver con el hecho de que se me ocurrió poner "Guardianes de Oz" inmediatamente después de "El cuento de la princesa Kaguya", de los estudios Ghibli... ¡Nada más a mí se me ocurre...!
   Para empezar, debo decir que el diseño de los personajes humanos (como las brujas: la buena, la mala y la aprendiz) en "Guardianes de Oz" me parece bastante malo: los "monos" (como se decía antes) están desproporcionados y parecen de plástico. Los otros personajes no están tan peor, pero por ejemplo, el Espantapájaros parece todo menos eso y el Hombre de hojalata parece más un fusil de un personaje de esa excelente película animada del 2005 que es "Robots".
   Se supone (o eso entendí) que esta cinta es la primera producción de Ánima en 3D,  y aunque sé que no me harán caso, neta muchachos, vuelvan al 2D, que aunque no lo hacen de manera excelente, les queda mejor. Pruebas de que deben olvidar el 3D: si bien sus personajes ya no "flotan" en el escenario, no hay nada de texturas ni en escenarios ni en personajes. De hecho, muchos escenarios se ven completamente artificiales (sí, ya sé que no existen, pero mínimo hay que intentar que parezca que sí). Y mucho ojo con las sombras: a veces no coinciden con el movimiento de los personajes.
   Y ya si hablamos de la historia... mejor ni hablamos. Bueno, sí. El relato es muy plano, no hay clímax, ni momentos climáticos... de hecho, las escenas de "acción" son lentísimas... cualquiera se aburre con ellas (o al menos yo sí me aburrí). El espectador queda, después de terminada la película, no con un buen sabor de boca o algo para recordar, sino (por lo menos yo) con un aburrimiento tremendo y la seguridad de que hasta el título es malo.
   Pero bueno, hasta eso se perdona... lo que no estoy dispuesto a pasar por alto, es que en una película ambientada en el maravilloso mundo de Oz... ¡no aparezcan los Munchkins! ¡Sólo por eso, no volveré a ver esta producción en mi vida! (¿Alguien lo hará?).
   Hasta la próxima y... ¡no opinen!