jueves, 19 de noviembre de 2009

Brijes... ¿Pokemones a la mexicana?

Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez (Los Anima-Dos)

El sábado 14 de noviembre el Tec de Monterrey, Campus Querétaro, albergó la conferencia sobre el largometraje animado “Brijes 3D” en la cual participaron Alejandro Valenzuela, Director de Marketing, Benito Fernández, Director de la cinta, Arturo Pardo y Diego Fernández, encargado de estereoscopía. La historia habla sobre los brijes, esos entes que protegen a su humano, quien a su vez hará lo mismo por aquél que lo acompaña. Ambos, se sincronizan cuando el humano llega a los 13 años de edad, formando así un solo ser lleno de magia y fortaleza. Pero con el tiempo, los hombres comienzan a olvidar a sus brijes y entonces, éstos son acogidos por la oscuridad: la lucha entre los brijes tocados por el mal y aquellos que aún creen en la magia se hace presente. Los primeros ganan y surge el Códice Brije, separado a lo largo de los siglos hasta que llega el momento en que alguien lo encuentra y decide restablecer la alianza entre los humanos y los brijes. Ésta es la historia que nos narrará “Brijes 3D”, la primera cinta animada hecha en México que manejará el 3D, entendido como un fenómeno estereoscópico: “La estereoscopía en una herramienta, no es la película, es sólo un elemento que conforma el todo […] No se verá como se ve una película estereoscópica por computadora”, señaló Diego Fernández, quien hizo mención de la manera en que la producción toma cada elemento por separado para generar ese fenómeno que sólo puede ser visto con la ayuda de lentes especiales (como lo han hecho muchas cintas extranjeras en las salas mexicanas).

La estereoscopía es una técnica utilizada generalmente en cine, que recrea la ilusión de profundidad en una imagen, algo que se logra presentando una imagen diferente para cada ojo.

Y para lograr el correcto manejo de este fenómeno, la producción se acercó a un experto norteamericano que vino a México a capacitar a los nacionales con el fin de que el público pueda apreciar una técnica de calidad y sin errores.

La cinta es una mezcla de animación tradicional, maquetas e imágenes generadas por computadora, por lo que se espera tener un buen resultado en taquilla. El estudio trabaja para obtener la calidad deseada, al respecto Benito Fernández señaló que desde un principio pensó en internacionalizar la cinta, ya que cuando se tiene esa visión se piensa en una mejor calidad. Para la realización de “Brijes 3D” se cuenta con un presupuesto de 3 millones de dólares, algo que según el realizador representa un costo muy elevado para México, pero para países extranjeros muy bajo. El guión de la cinta está a cargo de Ricardo Duprat y la historia es manejada como no clásica con diversos giros. Benito Fernández también hizo mención que al trabajar en el largometraje se piensa en aspectos cinematográficos, en hacer cine y no sólo una producción animada: “Ese enfoque es la gran diferencia”, aclaró el director. Además, hizo hincapié de que en el país es difícil hacer cine, pero es más complicado hacerlo animado “porque requiere de ciertos recursos que no hay en México.”

Por su parte, Alejandro Valenzuela habló del proyecto de 360 grados manejado por el área de marketing para apoyar y fortalecer la cinta. En él se contempla: la cobertura de una distribución internacional en cine; televisión (abierta y de paga); editorial (comic, álbum de estampas, trading card); videojuegos (on line, consola); Radio-Web-Digital; y productos de consumo. Con lo cual dejó claro la manera cómo piensan no sólo distribuir sino fortalecer el éxito comercial de Brijes… venderla como un producto completo, como una marca. De tal manera que hace más de 1 año se logró cerrar un convenio con Televisa para su distribución y ya comenzó la difusión en posters y el teaser en algunas salas cinematográficas, para que en el 2010 el público esté a la espera de “Brijes 3D”.

Por si fuera poco, las estadísticas sobre el tiempo que los niños pasan en Internet, también han sido utilizadas por el estudio para posicionarse en la Web, donde se ha creado además de diversas páginas, un mundo virtual para que los niños den vida a sus propios Brijes.

De esta manera, Santo Domingo Films está viendo a “Brijes 3D” como un negocio, ya que se trabaja para posicionarla en todos los espacios posibles de difusión y así acercarla al público. Los avances que se presentaron en animación parecen ser de calidad, pero en realidad habrá que ver la cinta ya en las salas cinematográficas. Esperamos que en realidad posea un relato sólido y original y no sea sólo el resultado de influencia extranjera.

Por cierto, el equipo de Brijes hace mención del uso estereoscópico por primera vez en el país, aunque en estas tierras ya existe un antecedente de ello, aunque manejado de otra manera. En 1898 Luis Adrián Lavie ofreció un nuevo invento a México: el aristógrafo, un “ […] aparato cinematográfico que hacia ver las aristas o salientes de los objetos (un antecedente de la tercera dimensión en cine) y se presentó a la prensa el domingo 17 de abril. El aristógrafo funcionaba gracias a un par de anteojos con un mecanismo en su interior, movido por un sistema eléctrico, que permitía que las imágenes se percibieran con mucha rapidez. Y gracias a la persistencia de la retina, éstas eran vistas en relieve.”*

*”Hecho en México… Historia de la Animación Mexicana”, Daniel Lara Sánchez y María Celeste Vargas Martínez, de próxima publicación.


martes, 13 de octubre de 2009

Animando fuera de México



Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez (Los Anima-Dos)/ Imágenes 1 y 2 cortesía de Bruno Olguín; 3 y 4, cortesía de Édgar Morales


La animación nacional está rodeada de grandes y talentosas mentes creativas. Algunas de ellas han decidido abrirse camino en México a través de mucho esfuerzo, otras eligieron dar sus pasos fuera de nuestro país, pero siempre llevando consigo la consigna de ser mexicanos.
Desde tiempos remotos fueron muchos los que encontraron en otros países la preparación académica que necesitaban, la experiencia laboral o simplemente el apoyo institucional que no tenían. Desde Salvador Pruneda, Carlos Manríquez, Carl Urbano, Bill Meléndez, Manny Pérez y tantos otros que se formaron en los primeros años de la historia animada mexicana fuera de nuestro país (principalmente Estados Unidos), así como los estudios que surgieron a partir de la inversión extranjera, hasta los jóvenes que desde hace unos años vieron en otros países la oportunidad que la animación nacional les negaba. Algunos regresaron después de hacerse de experiencia, otros han decidió quedarse allá y seguir luchando.
Éste es el caso de dos jóvenes animadores mexicanos radicados en Argentina: Edgar Morales Alanís y Bruno Olguín Tampassi. El primero nacido en tierras chihuahuenses y al segundo, el Distrito Federal lo albergó. Ambos, amantes del mundo de la animación, al ver que en el país no había una institución profesional para estudiar y prepararse, decidieron buscar en Canadá y Argentina aquello que cubriera sus necesidades. Respecto a ello, Edgar señala: “Es ahora, en recientes fechas, que más instituciones en México se embarcan en la fomentación de carreras que, de una u otra manera, conciernen a la animación”. Por su parte, Bruno afirma que fue en Argentina donde se le presentó la oportunidad de estudiar lo que a él en verdad le interesaba, dejando un poco de lado el aspecto digital que no era de su total interés.
Cada uno de ellos percibió que México no ofrecía las herramientas que buscaban. Las pocas instituciones que había se inclinaban sólo por la novedad que representaba la computadora dentro del mundo animado, dejando de lado la técnica con la que empezaron los grandes creadores de nuestro país. Parte de la animación nacional comenzó a crecer dentro del mundo digital, muchos se inclinaron por el stop motion y otros cuantos por la animación tradicional: “ […] pero casi siempre, de alguna manera, terminan dirigiéndolo a lo digital”, aclara el animador nacido en el Distrito Federal.
Argentina les ofreció el camino que buscaban, donde encontraron gente profesional, profesores que por ejercer en el mundo de la animación les proporcionaron los conocimientos precisos para poder enfrentar a la industria animada en aquél país. Para Edgar, el cine francés (Tous à L’Ouest, Une Aventure De Lucky Luke), la cadena FOX (La liga de los héroes innecesarios), Cartoon Network, el New York Post, así como diversas producciones argentinas, le han dado cabida a su creatividad. “Todas y cada una de estas producciones nos enseñan lecciones singulares. Desde la animación más limitada, hasta una con animación más fluida”, argumenta el animador, quien también, gracias a cada uno de los empleos en los que ha colaborado, ha aprendido a valorar su trabajo artístico. Mientras Bruno, recién salido de la carrera de Realizador Integral de Dibujos Animados, se inicia en el difícil camino de dar vida a aquello que no lo tiene. La primera producción en la que ha participado es Insert Coin, un corto que animó al lado de otros compañeros de la carrera y cuyo relato y animación muestran creatividad y originalidad, elementos que hacen de esta producción un cortometraje de calidad.
La visión que ambos creadores tienen sobre la animación mexicana es limitada, ya que se han enfocado en las producciones del país donde radican. Bruno, quien prefiere los cortometrajes y admira el talento de René Castillo, habla de los últimos largometrajes mexicanos que ha visto: “no sé si es por cuestión económica o por qué, pero dejan que la computadora resuelva muchas cosas y eso para mí es una lástima […] lo que se está haciendo ahora en el mercado es un abuso de las ‘facilidades’ que nos proporcionan estos programas (en referencia a la animación digital)”. Por su parte, Edgar también hace referencia al hecho de lo mucho que se ha dejado de lado la animación tradicional y al enfoque dado a la digital: “Mi experiencia en Argentina ha sido curiosa, ya que son los proyectos mexicanos lo que han propuesto continuar la animación tradicional para dar vida a sus personajes.” De tal manera, que los proyectos mexicanos, los últimos largometrajes maquilados en ese país, son los que han fortalecido también a la industria Argentina. Además, para Edgar los últimos proyectos nacionales han mostrado un notable interés en hacer producciones vendibles, nada malo desde luego: “Las formulas y temáticas que funcionaron en otros países, no necesariamente funcionan en todo el mundo.”
Así, estos dos animadores nacionales crean fuera de su país y hablan de la percepción que tienen de la animación mexicana desde esos lugares, del entorno educativo nacional y la “industria” misma. “No conozco bien la situación en México, pero es indiscutible para que las artes plásticas y cinematográficas de México prosperen más, es necesario el respaldo de su gobierno, fomentado BUENAS INSTITUCIONES ACADÉMICAS, con instructores, instalaciones y servicios de calidad. Instituciones que realmente busquen desarrollar la cultura artística en el país. Lamentablemente, las oportunidades artísticas entre un país y otro (cual sea que fuese) nunca van a ser iguales”, afirma Edgar Morales. Señalando, también, que son muchas las personas, no sólo en México, que no comparten la pasión que otros tienen por la animación, así que usan a ésta como una forma de negocio, una manera de hacerse de dinero, dejando a un lado lo que en verdad importa: la preparación académica de los estudiantes, al no proporcionarles el equipo indispensable para su desarrollo y al no valorando a los docentes que impartirán una educación de calidad.
Sí, son muchos los que siguen saliendo del país para prepararse o trabajar en otros lugares, sea Estados Unidos, Canadá, España, Argentina... esos jóvenes mexicanos deberían quedarse en su país, crecer con él y aportar su capacidad y talento. Pero cómo lograr esto si el apoyo gubernamental sigue siendo muy poco y generalmente siempre se concentra en los mismos círculos. Y a pesar de que en estos años ese apoyo es mayor que en décadas pasadas, gracias al nuevo boom que vive la animación nacional, sigue sin ser suficiente. Aunado a eso, las pocas instituciones que en verdad ofrecen calidad educativa a quien estudia en ellas, y qué decir de esos oportunistas que ven en la animación algo de moda que les puede ayudar a hacer crecer negocios, sin tener en realidad un verdadero amor por la animación (y hasta tienen la osadía de crear sus propias instituciones educativas, que hacen mención de trabajos jamás realizados y de capacidad que no tienen, con poca ética y una falta total de profesionalismo).
Ahora, ofrecimos sólo dos ejemplos de animadores mexicanos que por diversas causas salieron de su país, pero como ellos hay muchos y los ha habido siempre a lo largo de la historia de la animación nacional. Desde el primer cuarto del siglo pasado hasta nuestros días, los animadores han buscado nuevas oportunidades en otros países, podríamos hablar de todos y cada uno de ellos y entender sus razones, pero seamos sinceros, este artículo sería extremadamente largo. Así que mejor dejamos que ustedes hablen al respecto y… ¡Anímense a opinar!

viernes, 2 de octubre de 2009

Crónica de una conquista

Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez (Los Anima-Dos)

Y ya que se acerca la conmemoración del 12 de octubre, por aquello de la llegada a tierras americanas de Cristóbal Colón, recordaremos brevemente una producción animada nacional poco conocida: Crónicas del Caribe.
Este mediometraje, dirigido por Francisco López y realizado por los miembros del llamado Taller de Coyoacán, fue presentado en 1982, después de cinco años de trabajo. Crónicas del Caribe muestra tanto animación de recorte como tradicional, la primera de ellas de excelente calidad, mientras la segunda resulta burda y simple. El relato habla de las peripecias de Colón para llegar a América, con una serie de gags muy forzados, así como la vida y costumbres de los indígenas, las cuales fueron cambiadas por la visión diferente de los españoles. Así comienza la destrucción: pueblos sometidos, indígenas muertos, esclavitud. Todo lo que tocan los españoles se tiñe de rojo y la sangre alimenta la tierra, para después dar paso a la situación en el Canal de Panamá.
De la producción destacan algunas escenas muy bien logradas por el excelente manejo del color: en el encuentro de los españoles con los indios, los fondos son de un azul tenue, en primer plano los indios a color y el rojo de la sangre corriendo por la tierra; y mientras los indios trabajan, forzados por los españoles, los fondos son totalmente blancos y un río rojo baña los pies de los trabajadores.
La animación de recortes fue realizada por Emilio Watanabe, Francisco López y Enrique Martínez, y la música estuvo a cargo del grupo Isla. Este trabajo obtuvo el Premio Gran Coral como Mejor Película de Dibujos Animados en 1988 en Cuba y el Premio Los Pioneros, otorgado por los niños cubanos que se encargan de ver las películas infantiles presentadas en el festival (a pesar de que esta producción no fue realizada para el público infantil). Además de un Ariel especial, ya que en ese año todavía no existía la categoría de Mejor Cortometraje de Animación.
El Taller de Coyoacán fue un colectivo de artistas que unieron sus talentos para darle vida a producciones animadas, entre ellas: Tohui, el pequeño panda de Chapultepec (1982) y Ligia Elena (1983), basada en la canción de Rubén Blades y quedó en proyecto Pedro Navajas del mismo cantautor.
Ojalá se rescate en DVD esta producción de muy buena calidad para que las nuevas generaciones la conozcan. Si de casualidad la encuentran por ahí no se la pierdan, pues vale la pena acercarse a ella.
Hasta la próxima y… ¡Anímense a opinar!