domingo, 11 de septiembre de 2016

La crítica visión rusa sobre el consumismo y la transculturación



Por María Celeste Vargas y Daniel Lara (Los Anima-Dos)

Desde que conocimos el trabajo del estudio de animación ruso Pilot, nos hemos vuelto admiradores de sus cortometrajes. Y entre tantos que han realizado, nos llamó la atención en especial uno titulado Poumse, realizado en 1990 y dirigido por Mikhail Aldashin, quien también escribió el guion y diseñó los personajes.
            En este divertido filme, podemos ver a un explorador blanco llegando, por medio de un pequeño bote de remos, a una isla habitada por una tribu de nativos, quienes lucen un atuendo muy particular y acorde al ambiente del lugar (aquí, quizá, en el corto se abusa un poco del estereotipo). Al principio, los nativos no parecen tomar en cuenta al explorador, pero cuando éste extrae de la caja que lleva cargando una serie de artículos aparentemente brillantes y llamativos, la situación cambia.
            A lo largo de sus casi cuatro minutos y medio de duración, Poumse resulta una excelente crítica tanto al consumismo imperante en la sociedad occidental, que nos llena de artículos suntuarios e innecesarios, como a la transculturación, proceso que se origina cuando una cultura dominante impone a otra su forma de vida a través de la ideologización o el comercio (como en el caso del corto). Por la fecha en que fue realizado, el filme parece criticar también a la entonces incipiente globalización.
            En cuanto a la técnica, el corto muestra un dominio magistral del dibujo animado como herramienta para contar una excelente historia cómica con su correspondiente matiz de crítica social. El diseño de los personajes y escenarios recuerda el estilo de Bruno Bozzetto, aquél extraordinario animador italiano. El timing es perfecto en los gags, los cuales están articulados a la esencia del relato y no se sienten forzados ni que sobren. Los sonidos ambientales, la música y las voces (que más bien son gritos, risas y sonidos guturales) también guardan una relación armónica con la narración. El uso de los elementos básicos de los dibujos animados (estiramientos, aplastamientos, takes, elementos inverosímiles) ocasiona que el espectador ría a carcajadas pero también reflexione. El final es por demás comunicativo en cuanto a la intención del corto.
            No cabe duda de que el trabajo del estudio Pilot nos demuestra, una vez más, que un relato bien contado es la esencia de cualquier producción animada. Hasta la próxima y… ¡Anímense a opinar!

martes, 6 de septiembre de 2016

“Todas las películas son sobre las personas o para las personas”: La Montaña de Gemas al rescate de la tradición oral




Por  María Celeste Vargas y Daniel Lara (Los Anima-Dos)

Pensar en Rusia puede hacer que nuestra mente imagine las montañas heladas de Siberia, los osos polares, el vodka, los grandes gorros para el frío, y un idioma difícil de entender y pronunciar. Como casi siempre sucede, los estereotipos dados por los medios de comunicación llegarán a nuestra imaginación. Pero Rusia, como cualquier otro país y pueblo, es mucho más que todo eso.
            Ése es el reto que ha aceptado el estudio de animación Pilot: mostrar al mundo parte de la riqueza cultural de ese (para nosotros) lejano país. Y lo están logrando con creces por medio de un maravilloso proyecto llamado “La Montaña de Gemas”, que rescata joyas de la tradición oral rusa, así como sus tradiciones y relatos folklóricos, presentados y narrados a través del lenguaje audiovisual que sólo la animación puede producir.
            Rusia posee una larga historia respecto a la animación: hay antecedentes de stop-motion desde 1906, 1910 y 1912 (especialmente con la producción “Lucanida la bella” de Vladislav Starevich), pero es hasta 1923 cuando los artistas Aleksandr Vasilyevich Ivanov y Aleksandr Ivanovich Bashkin realizan los primeros dibujos animados en un cortometraje titulado “Sovetskie Igrushki” (“Juguetes soviéticos”), en el que puede verse ya la influencia ideológica del régimen socialista. Esta realización, de fondos blancos y personajes delineados en negro,  no tiene nada que ver con juguetes, pues mientras Winsor McCay jugaba con Gertie, los rusos plasmaban  la manera en que concebían el mundo.
            La historia de gran parte de la animación rusa puede entenderse justamente como eso: parte de la ideologización soviética y narración de sus relatos clásicos, envueltos en un excelente manejo del arte animado. Esto se debe a que, justamente, la animación en ese país nace dentro del contexto de las consecuencias de la Revolución de 1917. Dentro de esta tradición animada, resaltan nombres de grandes creadores como Alexander Ptushko, quien en 1931 logró cristalizar el primer largometraje de animación soviético: “Vlastelin Byta” (“El amo de la existencia”), con marionetas; Mikhail Tsekhanovsky, creador del primer largometraje en dibujos animados de ese país: “El cuento de un sacerdote y su sirviente Balda” (basado en una obra musical de Shostakovich), en 1934; Claire Parker y Alexandre Alexeieff, famosos por producir animación con alfileres, como “Une nuit sur le mont chauve” (“Noche en la montaña maligna”) y, por supuesto, el que quizá es el animador ruso más conocido, Ivan Ivanov-Vano, director, entre otros, de “El caballito jorobado” (1947) y “Las Aventuras del Barón Munchausen” (1928). Así mismo, los estudios Soyuzmultfilm, que trabajaron durante 70 años, son reconocidos como un bastión dentro de la historia de la animación rusa.
            Como casi todos sabemos, a finales de los años 80 del siglo pasado, las cosas cambiaron en la Unión Soviética con la implantación de la ahora famosa Perestroika. En esa coyuntura histórica, nació el primer estudio no estatal de aquel país: Pilot  (1988). Ese sólo hecho bastaría para que el nombre de esta casa de animación estuviese grabado con letras de oro en la historia de la animación rusa, pero además, los artistas de este estudio han realizado producciones impecables en el manejo de la técnica animada y en el de la narración de historias, rescatando gran parte de la riqueza latente en la tradición oral rusa.
            Así, en 2003 los artistas de este creativo estudio pusieron en marcha un proyecto de cortos animados llamado “La Montaña de Gemas”, el cual presenta justamente relatos basados en la tradición oral, realizados en interesantes animaciones de diversos estilos y diseños. El productor del estudio, Lev Bubnekov, nos concedió una entrevista sobre el trabajo en Pilot, especialmente en lo relativo a “La Montaña de Gemas”. En sus respuestas, podemos ver un amor sincero e inmenso hacia la animación, hacia la tradición oral y la cultura de los pueblos, hacia el rescate de relatos aparentemente perdidos en el tiempo.
            Las reflexiones que nos comparte Lev Bubnekov nos llevan a pensar en varios aspectos que deberían ser tomados en cuenta por los estudios de animación no sólo mexicanos, sino de diversas partes del mundo: la necesidad de usar al arte animado para rescatar la identidad de los pueblos; el convencimiento de que las producciones animadas son para las personas y no para la técnica misma o los productores mismos; la existencia del arte como elemento que acerca a las culturas; la globalización como fenómeno uniformador de las sociedades; la animación como forma de vida.
            A continuación, les presentamos la entrevista, acompañada de fotos que el estudio Pilot amablemente nos ha cedido.  

 1. ¿Cómo y cuando surgió el Estudio Pilot?
Nuestro estudio fue fundado en 1988 por Alexander Mikháilovich Tatarsky, un gran director de animación ruso. Él y un grupo de animadores y creativos, que pensaban diferente al sistema y con ideas e inquietudes similares, decidieron crear su propio estudio siendo el primero no estatal, una gran novedad para aquel entonces. Tatarsky, un afamado director no solo conocido en la URSS sino a nivel mundial, quien se sentía limitado y preso del marco existente, fue el promotor de una animación completamente diferente fuera del encorsetado control estatal, gracias a la Perestroika y la “Glásnost” recibimos el impulso para poder realizar animación de autor. Antes no se podía hacer lo que uno quería, estábamos limitados por el Estado y Pilot comenzó en 1988 a hacer cosas diferentes, nunca vistas en la Unión Soviética.

2. ¿Cómo influyó el proceso de la Perestroika a finales de los 80 en la formación del estudio?

El hecho que Mijaíl Gorbachov y su gobierno dieran rienda suelta a la creatividad tuvo su recompensa y desde 1988 hubo un período de entre 5 y 7 años donde nuestros proyectos obtuvieron más premios, galardones y reconocimiento que la animación soviética en toda su historia, el hecho de que Tatarsky estuviera al frente le dio esa gran perspectiva al estudio. Pocos podrían imaginar que la Perestroika (reconstrucción) y la “Glásnost” (transparencia y libertad de expresión) fueron dos de los catalizadores que permitieron la expansión de la industria de la animación en la URSS.  Los frutos de ese proceso los vemos hoy: el sector se desarrolló desde el punto de vista artístico, creativo y tecnológico de una forma sin precedentes, lo que le ha valido el reconocimiento de todo el mundo en forma de premios.  

3. ¿Por qué lleva el nombre de Pilot? 

Alexander Mikháilovich Tatarsky, desde que era niño, se interesó por el cielo, la aviación y los vuelos y por ello, cuando con un grupo de amigos logra fundar el primer estudio de animación privado en Rusia, decidió llamarlo Pilot (que significa “piloto”).

4. ¿Cómo nace el proyecto de "La Montaña de Gemas" y por qué tiene ese nombre? 

Los animadores comprometidos del Estudio Pilot tuvieron la idea de desarrollar un proyecto integrador que permitiera a los niños rusos conocer su identidad como pueblo. Luego de la desaparición de la URSS, en Rusia se produjeron muchos cambios, fuimos inundados por centenares de productos occidentales, y la animación, la televisión y el cine, en definitiva el ámbito cultural, no fueron ajenos a ello. Llegó un momento en el que estábamos criando a extranjeros en nuestro propio país. En vista de que los niños rusos sabían más de Mickey Mouse y Los Simpson que de la cultura de su propio país, y que buena parte de los animadores rusos de la época se dedicaban a copiarlos, los responsables del estudio decidieron poner en marcha el proyecto “La Montaña de Gemas” en el año 2003.
Nuestros niños veían series, dibujos y películas occidentales, estaban alienados hasta el punto de desconocer la historia de su propio país, ya no hablemos de sus tradiciones y cuentos populares, sabían más de Halloween que de una fiesta rusa como la Máslenitsa y queríamos a través de “La Montaña de Gemas” retornar a los cuentos populares rusos, recuperando las historias de todos los pueblos autóctonos de nuestro país, por que Rusia es un país multinacional.
A lo largo de 67 capítulos en “La Montaña de Gemas”, mediante diferentes técnicas de animación (plastilina, dibujo, 2D y 3D), se cuentan las historias de los pueblos rusos, del Cáucaso, ucranianos, tártaros y armenios, entre otros. En la introducción de cada episodio se explican, mediante animación con plastilina, rasgos históricos, tradicionales y geográficos de cada región y están cuidadosamente creados para los espectadores más pequeños. Cada prólogo acerca al espectador al pueblo del cual se va a contar el cuento animado, inspirado en el folclore tradicional de todas las regiones de Rusia y así una niña de Daguestán podrá saber dónde están y cómo son sus coetáneos del norte de Rusia, de Múrmansk, y el resto del mundo podrá conocernos.
Recibe el nombre de “La Montaña de Gemas” porque cada cuento popular ruso es como una joya, una piedra preciosa y esos 67 juntos de todo el serial componen una montaña de gemas.

5. ¿Cómo se  decidió que las producciones del estudio se basaran en el uso de diversas técnicas de animación?
No se ha tomado específicamente una decisión de si se iba a trabajar con todas las técnicas o en alguna específica. Las técnicas son un asunto secundario. Todas las películas son sobre las personas y para las personas. Si el problema planteado se resuelve más fácilmente con alguna técnica específica, la utilizaremos. Todo depende del problema.

6. ¿Cuántas producciones han realizado dentro del proyecto de "La Montaña de Gemas"?

Son 67 episodios creados entre 2003 y 2012, el año pasado se lanzó el proyecto en español. Hay más diferencia entre un cuento del norte y el Cáucaso ruso que entre un cuento alemán y uno español. Con estos dibujos queremos mostrar que somos un país grande, único, con una gran diversidad y cultura que nuestros niños y los del resto del mundo deben conocer. El objetivo era transmitir diversas moralejas en cada cuento y recuperar las costumbres rusas para que los niños no solo realicen juegos occidentales o tengan juguetes chinos, mientras comen carne argentina, sino que sepan que por encima de todo son rusos y tienen una rica y enorme historia por conocer, mucho más interesante de lo que les estaban mostrando por televisión. No estamos en contra de Disney, ni mucho menos, pero ellos no deben suplir la riqueza de la cultura de los pueblos rusos y nos aseguramos que ellos ahora tengan ese espacio.

7. ¿Hay alguna técnica de animación que, como artistas, prefieran sobre otras o les gustan todas?

No tenemos una predilección en cuanto a la técnica de trabajo, todo depende del problema que se plantea el director y, desde un punto de vista más general, la película. Aunque he de confesar que realmente nos gusta la plastilina. Consideramos que las posibilidades de este material están infravaloradas actualmente. Hoy en día al pensar en los que trabajan en esta técnica, casi que el único nombre que se me viene a la mente de es Nick Park… Nosotros somos de los pocos que lo hacen.

8. ¿Cuánta gente labora en el estudio?

La plantilla está compuesta por cincuenta profesionales. 

9. ¿Cómo es normalmente el proceso de  trabajo para una producción animada en el estudio?
 Hacer una rápida descripción del proceso de trabajo para una producción animada, es aproximadamente lo mismo que contar "El Quijote" resumiéndolo a más no poder:  hay unas personas que dibujan en computadora, luego otras personas, en otra computadora, arman de estas imágenes el video. Eso es, en pocas palabras. ¡Ah, sí! Hay otra gente, en otras computadoras, que gritan con voces extrañas toda clase de cosas raras y luego este  sonido lo oímos en la animación. Pero a veces se prescinde de esto  último.


10. ¿Cómo lograron que las producciones de Pilot fueran encontrando audiencias y mercado en otras partes del mundo?
 
Para los rusos, América Latina es una de las regiones más interesantes del planeta, no en vano son sus antípodas, geográficamente hablando, y mientras culturas como la europea y asiática son más cercanas, muchos fantasean cómo es Latinoamérica, a la que contemplan como una civilización completamente diferente e independiente. Tenemos un gran deseo de que el pueblo latinoamericano, en especial los niños, conozcan nuestra cultura porque estamos convencidos que ellos conocen menos de nosotros que lo que nosotros conocemos de ellos, que sepan que en Rusia hay algo más que nieve, vodka, mucho frío y osos, y el Mundial de Fútbol Rusia 2018 nos ayuda en la curiosidad y predisposición que tiene el mundo, que nos observa con gran interés.
De esa simpatía histórica que hay entre ambas partes, dado que muchos revolucionarios rusos fueron a combatir junto a los mexicanos en sus guerras contra Estados Unidos y que para muchos rusos Ernesto 'Che' Guevara es un personaje más conocido y estudiado que Dostoyevski, sin olvidar las telenovelas venezolanas, mexicanas o colombianas que son la ilusión de muchas amas de casa en Rusia que las ven desde la mañana hasta la noche, surge el preámbulo para entender que “La Montaña de Gemas” puede tener una buena acogida. Porque a pesar de todo lo anterior, seguimos siendo unos grandes desconocidos, en Rusia estaríamos encantados de que hubiera un proyecto como el nuestro en el que se nos muestre la cultura precolombina y autóctona de América Latina, en lugar del fútbol, el carnaval y el tequila.
El proyecto comenzó a tomar forma en español este año, luego que el equipo del Estudio Pilot había realizado todo el trabajo de animación, y para ello comenzaron la traducción de los guiones de los diferentes capítulos. Además traducimos nuestros cortos en inglés y otra primicia, ya está en marcha llegar con “La Montaña de Gemas” al mercado chino. 
11. ¿Qué respuesta han tenido, en general, con audiencias no rusas?


Era un gran reto producir filmes en Rusia y que los chilenos, mexicanos, bolivianos, puertorriqueños y latinoamericanos en general los asumieran como algo suyo, puedo decir que esto es así porque muchos amigos que viven en la región mostraron su satisfacción con el resultado. La audiencia en YouTube es buena y va en progreso, muchos animadores, medios de comunicación y canales están interesados en nuestro proyecto.

12. ¿Por qué la mayoría de sus producciones están basadas en la tradición oral rusa?
Este proyecto muestra la cultura y las raíces rusas tal como son de los diversos pueblos de este país de forma auténtica, donde hay mucha bondad y un gran mensaje para los más pequeños, la generación del mañana, por ellos lo hacemos todo.

13. ¿Qué opinan, como artistas, sobre el poder de la animación para rescatar y comunicar leyendas de la tradidicón oral de los pueblos?
Todo el que quiera conocer a Rusia debe ir al meollo y “La Montaña de Gemas” permite esa toma de contacto y muestra una gran parte de lo que es este país y espero que el proyecto continúe para que pueda abarcar a todos los pueblos rusos y mostrarlos al mundo.

14. Ante una era de modernidad llena de tecnología interactiva e inmediata, ¿es rentable económicamente y válido culturalmente rescatar a la tradición oral en medios audiovisuales?


Éste es un punto medular y álgido. Es imposible en este pequeño espacio explicar la totalidad de la tragedia que se desarrolla ante nuestros ojos: la pérdida en TODOS los pueblos de su identidad, de su historia y de su cultura. Todos nos estamos convirtiendo en idénticos biorobots del mundo postindustrial. Todos usamos los mismos jeans, manejamos los mismos Toyotas, comemos las mismas hamburguesas, vemos los mismos “Archivos X”, etcétera. Estamos en riesgo de olvidar, dentro de unas pocas generaciones, por qué nos llamamos mexicanos, rusos, estadounidenses o franceses... y lo que esto realmente significa. Y todo esto tiene su origen en que los niños del mundo entero ven lo mismo por televisión, o por el ‘smartphone’, y generalmente es un producto cultural europeo o estadounidense. Lógicamente, ellos internalizan este código cultural y no tienen acceso a su identidad cultural, a su folklore.
Nadie dice que los programas infantiles actuales deban ser prohibidos, ¡Dios nos libre! Entre estos hay muchos verdaderamente talentosos e interesantes. Pero creo que cada pueblo debe hacer el máximo esfuerzo para no olvidar su historia, su cultura y su folklore, los cuales han formado su carácter nacional. De otra forma muy pronto olvidaremos qué es lo que nos distingue de los demás y en general por qué estamos aquí en un mismo país y nos llamamos rusos o mexicanos y no japoneses ni australianos. Y yo pienso que estos proyectos de orientación folklórica sí tienen sentido en el plano económico y pueden traer beneficios si son hechos por profesionales y si las estructuras del gobierno van a darles la debida atención a estos proyectos desde el lobbying en la televisión nacional, hasta tener unas condiciones especiales de financiamiento para con la producción. En realidad no sólo es interesante para los espectadores del propio país de producción. Estoy seguro de que si los mexicanos sacan una producción de cuentos indígenas, con Quetzalcóatl y todo, por ejemplo, estas películas se verían en Rusia con gran interés, y no sólo en Rusia. ¿Y los cuentos árabes? ¿No sería acaso interesante para los niños en Chile o en Noruega ver películas de cuentos basados en el folklore árabe? ¡Aquí hay campo virgen para las colaboraciones culturales y económicas! La cuestión es que las películas deben ser de muy pero muy buena calidad.

15. ¿Qué planes tiene el estudio para el futuro cercano? ¿Les gustaría realizar un largometraje? 

No, por ahora no estamos pensando en producir un largometraje. En este momento, y les estamos dando una primicia, nos estamos concentrando en el proyecto de la serie infantil que se basará en nuestro animado Kolobok (pueden ver estas animaciones en la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=Kdfw83dUNNA). 
 
16. ¿Qué es animación para el estudio Pilot?

La animación para nosotros es la vida y algo más. No sabemos hacer ni hacemos cosa alguna además de la animación.


Como verán estimados lectores, es por demás interesante la forma en que los animadores del estudio Pilot conciben a la animación y a las producciones que ofrecen al público.  Todos sus cortometrajes están dotados de una técnica impecable, de diseños de personajes atractivos y de historias enigmáticas. Las producciones del estudio Pilot son sinónimo de calidad y  un esfuerzo conjunto por acercar a los niños del mundo animaciones que respetan su integridad cultural. 
 Finalmente, les invitamos a disfrutar de las excelentes animaciones del estudio, las cuales pueden encontrar en la siguiente liga: https://www.youtube.com/channel/UC7oeCCYa2ZPbpgKoFBIA36g

            Y, después de disfrutarlas… ¡Anímense a opinar!





viernes, 2 de septiembre de 2016

De albures e historias efímeras: "Un gallo con muchos huevos"





Por María Celeste Vargas Martínez y Daniel Lara Sánchez (Los Anima-Dos)

Los investigadores clásicos, encargados de develar las estructuras del relato, aseguran que éste cuenta con elementos cíclicos y se  emplean una y otra vez a lo largo de la historia del hombre, la diferencia entre uno y otro es la forma como se narra, la configuración que define a cada uno.  Si ese relato, usado una y otra vez (como ha sucedido con “Cenicienta”), posee una estructura narrativa  interesante, mantendrá al espectador al filo de la butaca y lo hará percibir una historia completamente nueva.  Cuando vimos por primera vez “Un gallo con muchos huevos” nos vino a la memoria  “Karate Kid” (tanto la versión de 1984 como la de 2010): un joven, enclenque, despistado y pacífico, es preparado por un mentor para enfrentar a los malos del cuento. Éste es el hilo conductor en ambas historias, adicionado con otros elementos.  La diferencia es: en su momento “Karate Kid” nos llamó la atención; “Un gallo con muchos huevos”, no.
            El tercer largometraje de los hermanos Riva Palacio (escrito, dirigido y producido por ellos), se presentó en las salas cinematográficas el año pasado, recaudando  167 millones 800 mil pesos, lo que hizo a la película estar en la cima de la taquilla nacional.  En ella, Toto,  quien ahora es un joven gallo,  tendrá que  enfrentar a Bankivoide, para que La Abuela conserve la granja donde él y sus amigos viven.  Para esta cinta se dejó de lado la animación 2d que caracterizó a las dos producciones anteriores: “Una película de huevos”  (2006) y “Otra película de huevos y un pollo” (2009). Huevo Cartoon  deseaba incursionar en la moda de las cintas mexicanas de hacer producciones en 3d.
            Con los albures indispensables, sello del  estudio, los personajes huevos, gallos, gallinas y demás animales, junto con algunos humanos, pretenden mantener al público en vilo durante los 97 minutos que dura la cinta. La cual, por cierto, se realizó gracias al apoyo de Conaculta, Fidecine, Televisa, Herdez, GameRush, Blockbuster, HDI Seguros y los anuncios insertados (otra característica de Huevo Cartoon): marcas de agua embotellada, jugos, dulces… etc.  

Al ver la cinta, lo primero que nos preguntamos es a qué tipo de público va dirigida y la respuesta aún no la tenemos, porque en realidad no está definida para una audiencia en específico. De ahí los problemas en  la historia y en la estructura del relato.  Al no establecer para qué tipo de  público se está haciendo la película, lo  que se cuenta no está sustentado en una estructura visual completa y no posee los elementos indispensables  para generar una producción de calidad.  Al no definir el target, la historia tiene situaciones poco relevantes  y hechos de relleno. No hay un público meta por:
1)      Tipo de historia.
2)      Tipo de personajes.
3)      Tipo de música.
4)      Otras referencias en la historia.
Estos cuatro elementos involucran a diferentes tipos de público. Una historia bien contada es suficiente para unir  a todos ellos, lograr identificación con cada uno y por lo tanto hacer una producción agradable.  En el caso de la cinta mencionada,  no se logra: es una mezcla de elementos disímiles y de diferentes épocas.   ¿A qué tipo de audiencia le gustan las peleas de gallos (escondidas con una especie de box y lucha libre)? Personajes adolescentes sin fuerza ni problemas comunes e identificables  con los espectadores. Aunado a la presencia de un grupo de patos raperos que están ahí sólo para que los adolescentes se reflejen en ellos y su participación es más que forzada.  Canciones de diferentes épocas, años y géneros: ¿Algún adolescente conoce a Louis Armstrong? A quien le gusta la Agrupación Cariño, ¿puede sentir lo mismo con George Thorogood?  ¿La música adicional  en realidad logrará una mediación referencial con el público? Al hacer alusión a “Karate Kid” (1984), ¿qué edad tiene ahora el público que la vio?
Sin un público definido, “Un gallo con muchos huevos”, es una película muy larga para un relato tan flojo, a nuestro parecer es el peor guión de las tres producciones del estudio.  Varias escenas podrían desaparecer y no pasaría nada con el desarrollo.  Algunas  deberían ser cortadas, condensar los hechos, para hacer menos tedioso el relato. El cual, tampoco, está definido. Una comedia con albur, mezclada con  algo de  comedia de situación   y un poco de perseguido-perseguidor,  da como resultado una historia aburrida.
El planteamiento del problema es muy largo. Treinta minutos, para establecer que La Abuela podría perder la granja,  es mucho tiempo.  El nudo,  esa pequeña intriga creada en el espectador, es superflua. No logra hacer que éste se involucre con la historia porque lo que le antecede es muy largo. Aunque es de rescatar que una de las mejores escenas es la intervención de los zopilotes en la granja, y la persecución de Toto, tiene el timing que debió tener toda la cinta. En esta secuencia, la  música es correcta para el efecto que se quiere provocar.
             Llegar al clímax, es darnos cuenta del ritmo que mantuvo siempre  la película, lento y sin mayor fuerza. Al existir esa similitud  con “Karate Kid”, como espectadores, esperamos la patada precisa para que Toto ganara… y así fue.  El clímax es largo, sin velocidad y visualmente no posee los elementos necesarios que involucren al espectador. No hay manejo de color, no hay una banda sonora fuerte. El clímax debe hacer uso de todos los  elementos para que las personas se involucren por completo en esa parte de la historia. Se deben despertar todos los sentidos. El clímax contiene la fortaleza del relato, a través del lenguaje visual y lo sugerente de los sonidos.  “Un gallo con muchos huevos” adolece de todo ello, lo cual demuestra que una historia no se hace sólo con albures.
            El desenlace es  predecible y apresurado. Aquí el espectador no tiene  que liberar la tensión creada en el clímax, al saber qué pasara, las emociones decaen  y el desenlace se transforma en una escena más de la película.
          El relato es una historia estadounidense  con destellos de situaciones nacionales: el granjero perderá su propiedad, por lo cual se debe resolver el problema (lo hemos visto en películas y series del vecino país del Norte). Desafortunadamente, la única opción que al parecer tuvo el guionista, fue  resolver el problema con una pelea de gallos en un palenque mexicano (nada más nacional). Pero aquí no se tomó en cuenta que el presentar una pelea de gallos puede incomodar a cierto tipo de público, más en estos tiempos donde se apela por la protección a los animales… Y la película está llena de animales. La solución al conflicto debió ser otra, pues utilizar la pelea de gallos puede contribuir a que la mediación cognoscitiva y cultural en el espectador  disminuya considerablemente.

            El mal relato va de la mano con el estilo deformista,  la animación limitada y carente de calidad. Todos los personajes asemejan a juguetes de plástico moviéndose de forma extraña. No existen texturas adecuadas: las plumas no parecen plumas, el agua no representa a ésta, el pasto asemeja a una alfombra extraña.  Los personajes flotan sobre los escenarios. No hay integración visual de personajes, objetos, fondos, cada uno se mueve en su propio espacio y no conforman  un concepto completo e integrado: cuando Don Poncho levanta al que será el mentor de Toto, Patín Patán,  se ve el ala del viejo gallo sin sujetar al personaje, por lo tanto levita; los pollos flotan sobre el pasto, sobre la madera y de pronto sobre el mismo cielo; los escenarios son planos, sin dimensión ni textura; las casas parecen pertenecer a una maqueta; las sombras, en algunas escenas, como la primera, no están en concordancia con la posición del sol; los huevos están plastificados.
            Por si fuera poco, todos los escenarios parecen sacados de una película gringa: granjas estadounidenses, con sus casas a dos aguas, graneros enormes, tanques de agua y desiertos del mismo país, llenos de cactus de plástico.
            El lenguaje narrativo ofrecido por los planos y los movimientos de cámara no contribuye  a agilizar la historia.  El gran número de planos abiertos no ayuda cuando los escenarios no están detallados y son completamente estáticos: las ramas de los árboles no se mueven tras los personajes, tampoco el pasto (no hay movimiento en nada). Un plano largo que presenta muy poca información visual resta importancia y atractivo en la narración, sobre todo cuando la acción o el relato no lo fortalecen.  Ello nos hace preguntarnos, ¿en realidad las producciones animadas de nuestro país  toman en cuenta los planos  utilizados  de acuerdo al lenguaje cinematográfico?
            El diseño de personajes es muy simple. Pero destacan  los zopilotes  y el Huevo padrino y sus ayudantes (ambos con mejor textura que los otros personajes). Toto, el protagonista de la historia,  es un héroe simplón, sin energía ni fuerza. Muchos de los personajes parecieran no tener una historia tras de sí, lo que les resta importancia.  Chiquis, por ejemplo, podría no existir en el relato y no pasa nada. Pareciera que se metió en la  historia porque cualquier  lugar mexicano debe tener una vedete o la chica guapa del cuento.  Pero le falta mucho para tener una personalidad sólida. 
Por otra parte, en “Un gallo con muchos huevos”  no existe un personaje reflejo de la maldad. Existen tres posibles malos, todos planos: Bankivoide (vaya nombre); Chiquis y el dueño del gallo. El primero se redime al final, en la segunda no quedan claros los motivos de sus acciones  y el tercero tampoco representa a la maldad. Una película donde hay un héroe  que tendrá que luchar contra “el malo” para resolver el conflicto y no muestra un  ícono de la maldad,  como tal no tendrá mayor trascendencia. Si no hay un malo al que combata el héroe, ¿a quién odiará el espectador? Y, ¿cómo se identificará con el protagonista?
            Como muchos de los personajes representan a estereotipos con personalidades poco definidas, dudamos que haya una buena identificación del espectador.  Otros personajes están de relleno, como el nieto de La Abuela: éste debió ser explotado, pues aparece al principio de la cinta, se pierde una hora y regresa al final. Por si fuera poco, hay personajes que recuerdan a otros de producciones clásicas: el pato con quien lucha Don Poncho es el Pato Lucas en color café; Di, la novia de Toto, es Miss Prissy, la novia del Gallo Claudio, en su versión joven; los Tlacuaches son la reencarnación de José y Manuel, aquellos cuervos de los viejos cortos producidos por Warner Brothers.
            Por último, el manejo del color en la cinta no tiene una función real. Mientras éste puede despertar diversas sensaciones en el espectador, aquí  es sólo la manera de dar un poco de vida a personajes y escenarios, pero nada más. Por cierto, los fondos son totalmente gringos, al menos van a la par con el conflicto, no sabemos si lo hicieron para atrapar audiencias de otros países, pero el ver un palenque en un pueblo mexicano (Tepizcoelhoyo, creativos como siempre) rodeado del Gran Cañón y las enormes granjas de Kansas, visualmente no es agradable.
            Por lo que respecta a la banda sonora, en “Un gallo con muchos huevos” es el elemento con menor importancia. Aunque en realidad, en todas las películas animadas  mexicanas sucede lo mismo y eso representa un serio problema en la animación nacional.  La música no enfatiza situaciones, no  profundiza en otras, salvo en la intervención de los buitres (en este caso es muy buena), en general sólo acompaña acciones. Como fondo sonoro es buena, pero nada más. En el clímax, donde la música original debió ser parte integral de la narración, no despierta el interés en el espectador. Sin embargo, ésta es mucho mejor a la música adicional, la cual es una mezcla de géneros e intérpretes que no fortalece ni las situaciones ni el relato al combinar estilos, idiomas, ritmos e instrumentaciones distintas. Cuando este tipo de mezcla se realiza con una intención comunicativa y de acuerdo con el guión y las acciones presentadas, es un excelente recurso. En “Un gallo con muchos huevos” se trata solamente de un truco auditivo para evitar los silencios. La función comunicativa no existe.
            Además, la falta de sonidos en off  (hojas de árboles, pájaros, agua) es notoria. La mayor parte de la acción se desarrolla en lugares abiertos y si no fuera por los diálogos, un silencio enorme rondaría toda la película.  La sonorización de efectos es mínima, en algún momento se pueden escuchar pasos, pero nada más. En el clímax los sonidos propios de un palenque, los sonidos provocados por la acción misma, se escuchan muy lejanos y sin integración con la imagen.
            Y aquí nuevamente nos preguntamos, ¿a qué tipo de público va dirigida la cinta? Porque si es para adolescentes y adultos, nada mejor que hacer un excelente uso del silencio para enfatizar momentos. Pero esa falta de sonidos, de silencios intencionados, le resta realismo y cercanía a la película en su relación con el espectador.           
En cuanto al doblaje, es de destacar la excelente voz de José Lavat, quien da vida a Don Poncho y Sergio Sendel, como el gallo Bankivoide. El resto del elenco, aunque cumple con su trabajo de manera decorosa, no aporta ningún elemento de caracterización de voz memorable. No hay voces que el espectador recuerde. Una de las facetas que permiten a un personaje de animación quedar en la memoria de la audiencia es su voz (recordemos, por ejemplo, la inolvidable interpretación de Germán Valdés Tin Tan como el oso Baloo o Marina Huerta en su caracterización de Bart Simpson).
            Huevo Cartoon quizá debería regresar a sus producciones en 2d, en las cuales lograron tener mejor calidad, construir historias más sólidas  y correctamente definidas, aun con relatos explotados una y otra vez.  Por cierto, el final feliz donde todos los personajes bailan,  un desenlace muy gringo, parece ser una falta de respeto a su público cautivo, que después de más de una hora y media, de un relato sin importancia y de gags simples, no merecen nada mejor que a todos los personajes  complacidos bailando.